
¡Gritar es una costumbre, tío, entérate!
Vecino. Informacion.
Estaban dos villafranqueses hablando cuando vieron a un grupo de musulmanes en la plaza hablando a grito pelao. Dijo el primer autóctono, “¡qué manera de gritar, joder!”. El segundo replicó: “Dijo el cerdo al jabalí: ¡qué sucio eres!”.
Incomprensible que haya gente que, siendo de Villafranca, siga quejándose de que sus vecinos griten al hablar. Parecen de otra galaxia. Gente rara. No entienden que gritar es una costumbre, un rasgo de identidad de la gente. Piensen que es un rasgo que no exige ningún esfuerzo. Ni físico, ni mental. Y que tampoco refleja si uno, porque grite al hablar, sea mejor o peor, más inteligente o más idiota. Además, gritar cuesta poco. Bueno, sí, tan sólo castigar las cuerdas vocálicas, pero entiende que son riberos, gentes curtidas cantando jotas desde que estas se inventaron. Es una costumbre que pertenece a la tradición como tantas otras. Y aquí costumbre y tradición son intocables, como la cruz de Caravaca.









