INMATRICULACIONES

Vecino. Informacion.

INMATRICULACIONES

En el mes pasado, la prensa informaba que el Gobierno y la Federación Navarra de Municipios y Concejos (FNMC) habían analizado 174 propiedades de 26 localidades, y que en las pruebas realizadas, en 21 casos se acreditaba su titularidad pública e indicios de lo mismo en 58. Ambas corporaciones establecieron un convenio con el fin de seguir investigando acerca de la titularidad de otras propiedades y al que se habían adherido 139 corporaciones. Este convenido, entre el Gobierno de Navarra y la FNMC, dispone de una subvención de 50000 euros con cargo al Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, y que se renovará en 2026. El objetivo es investigar sobre bienes inmatriculados en las entidades adheridas al convenio. El ejecutivo foral realizará un análisis, clasificación y actualización catastral de estos bienes que fueron de titularidad pública y pasaron a ser de titularidad eclesiástica, por unas desalmadas leyes, una en el franquismo y otra con el gobierno de Aznar.

Iniciativa elogiable la del Gobierno y la de FNCM. Sin embargo, no topamos con que el Ayuntamiento de Villafranca no aparece en la lista de los municipios adheridos a ese convenio. ¿Por qué? No lo sabemos porque para variar el propio Ayuntamiento no ha salido al paso y aclarar a la sociedad en su INFO si la titularidad de diversos edificios y fincas rústicas de Villafranca, en estos momentos de titularidad eclesiástica, deben dejar de serlo, porque en tiempos no tan lejanos lo fueron de titularidad pública.

Al ver que el Ayuntamiento no ha mostrado el más mínimo interés por el asunto, damos por hecho que da entender que la titularidad actual de esas propiedades debe seguir como está, sin reparar en la documentación existente con respecto a estos inmuebles y propiedades.

Los inmuebles de Villafranca inmatriculados a nombre de la iglesia son la ermita de San Pedro, el terreno adjunto a la misma, la casa parroquial, la iglesia de Santa Eufemia, la ermita del Portal y dos terrenos rústicos; un terreno en la Recueja.

Que la postura del actual Ayuntamiento sea la de la cerrazón y que ni siquiera muestre interés alguno en recuperar la titularidad como propietario de estos inmuebles inmatriculados de un “modo fraudulento” por la Iglesia, podría resultar incomprensible si no fuera por “el nacionalcatolicismo” con el que la actual mayoría municipal suele resolver sus posibles “conflictos” con la Iglesia, con la que ha mostrado ser un fiel sacristán, cuando no un monaguillo entregado.

Lo que resulta incomprensible es que ni siquiera utilice la posibilidad de aclarar un asunto que trajo por la calle de la amargura a los alcaldes y ediles de tiempos pasados, con innumerables disputas con la Iglesia y el Gobierno, para que estos reconocieran que los siete bienes arriba enunciados y otros más eran propiedad del Ayuntamiento. Ya solo por respeto con estos antiguos munícipes debería haberse adherido. Pero a este ayuntamiento, la tradición le importa, según y cómo. ¡Hartos!

Diderot