MÁS SOBRE CONTENEDORES

Vecino. Informacion.

MÁS SOBRE CONTENEDORES

Al hilo del artículo “una imagen vale que mil palabras” -sobre todo si es de Picasso-, me gustaría añadir unas reflexiones producto de mis relaciones cotidianas con los contenedores de basura, existentes en el pueblo, empezando por preguntar cuáles son los criterios de ubicación de los mismos. Los pongo aquí y allí, ¿por qué? ¿Para qué? Porque, a decir verdad, en algunos lugares son antiestéticos y, en otros, malolientes. Ambas situaciones completamente evitables.

Y, ahora, y de acuerdo con el anuncio propagado por la INFO del Ayuntamiento, me pregunto si no será necesario hacer un master para saber con precisión matemática cuál es el contenedor ad hoc -de color, quiero decir-, que hay que utilizar para no equivocarnos, es decir, dónde depositar la basura líquida, basura sólida, basura cárnica, basura vegetal, basura textil, basura cartonera, cadáveres de pollo, conejo, jabalí, rodaballo, lubina, sardina…

Y ya, hablando, del toma y daca entre mi basura y los contenedores, diré que me he topado con contenedores llenos hasta los topes, sin posibilidad de meter la basura dentro de sus tripas y, por tanto, viéndome obligado a dejarla al pie del contenedor. También tengo que decir que me he encontrado contenedores rotos, completamente rotos, más o menos rotos, por sus esquinas rotos y por el centro rotos, rotos y más rotos que dan pena; con contenedores con tapas imposibles de elevar, no sólo por mi edad y la poca fuerza que tengo, sino por el añadido de que, en ocasiones, al llover, no hay manera de subir las tapas por sus condiciones escurridizas, pues comprenderán ustedes que levantar la tapa de un contenedor no es como izar la bandera de tu pueblo… Y no cuento la vez que mi vecino, el de quinto piso, se hizo un corte de muerte por culpa del mordisco de uno de esos contenedores … Y no lo cuento porque espero que algún día cuente él su historia y los puntos que tuvieron que darle por culpa de esa dentada. ¿Y qué decir de los alrededores? Están en consonancia con ellos. Es tal la cantidad de despojos e inmundicias a su alrededor, que ni siquiera permiten acercarnos a ellos. Así que se opta por tirar las bolsas hacia ellos, caigan donde caigan. Luego, viene el viento y esparce su contenido por los cuatro puntos cardinales.

Su acceso es tan difícil porque en estos casos no es posible ni levantar la tapa… Sí, amigos, estoy hablando de los contenedores mal posicionados. Dan la imagen de que se resistieran a abrirlos… Solo un caso, aunque no el único. Para poder levantar las tapas de los contenedores colocados junto a la guardería, se necesitan unos buenos kilopondios en los brazos. Pero es que, incluso cuando los alzas, te quedas en eso, paralizado en el alzamiento, clavado. Me ha pasado varias veces. Levantas la tapa con las dos manos, pero, luego, joder, ¿qué haces con la bolsa, cómo la tiras dentro del contenedor? ¡Ah, sí! Doblando la tapa hasta el otro lado, y una vez depositada la bosa, darle la vuelta a la tapa. Lo siento, pero para estos ejercicios me apunto a un curso de gimnasia de mantenimiento.

Es una lucha diaria que mantengo con los contenedores y ya me está entrando la corajina de que, si el Ayuntamiento no remedia el asunto, voy a cometer un “contenedoricidio” múltiple y colectivo, no, tranquilios, destrozándolos con un hacha, porque, como digo, soy una persona sin fuerza para imitar a un “aizkolari”, pero sí la tengo para rociarlos con gasolina y darles fuego… no como un pirómano loco, sino como un ciudadano preocupado por la pésima actuación del municipio con relación al servicio de basuras. Porque está claro que, si no se llama la atención al Ayuntamiento de un modo que parezca que el mundo se ha hundido, no ha de mover un dedo. Es que ni habiendo desgracias que lamentar se sienten aludidos… ¡Joder qué tropa!

Gasolino