INVASIÓN DE ESTORNINOS EN VILLAFRANCA
Vecino. Informacion.

Ya llevamos meses, en concreto desde octubre, soportando una plaga de estorninos que, como cada año, al llegar el otoño se empiezan a dejar ver por nuestro municipio, ya que se son aves migratorias. Según los expertos, las tendremos con nosotros hasta mediados de marzo más o menos. Por estas fechas, se trasladarán a países más al norte de Europa,
Hasta aquí nada que objetar. Hechos de la naturaleza cíclicos. La cuestión es saber si la presencia de la presencia de estas aves conlleva algún peligro para Villafranca, es decir, para su continente como para quienes lo ocupamos, es decir, los villafranqueses.
Porque dicha presencia no es, aunque lo parezca, inocua. Son bandadas de miles de estorninos, por lo que bien podría hablarse de plaga y como tal puede ocasionar ciertos inconvenientes tanto en la población como en el hábitat. Menos mal que en estos momentos, los frutales -sobre todo, uva, manzanas, peras y melocotones- no están disponibles para sus afilados picos.
No sé si se repara en que estas aves realizan su aluvión de heces allá donde mejor les viene sin reparar en sus consecuencias, deterioro de plazas, edificios y coches. Sus excrementos no son nada buenos para nuestro ecosistema. Contaminan. No pueden calificarse como nutrientes ni abonos. A sus malos olores acumulados en un mismo lugar, ya de por sí desagradables, hay que añadir que su forma de alimentarse tampoco es inocua. Pueden transmitir, caso de que la padezcan, la gripe aviar, de la que se habla y se sigue hablando, y de la que por parte de este ayuntamiento nada se ha dicho nada acerca de la correspondiente profilaxis que habría que adoptar ante la presencia de esta plaga. No es cuestión de provocar una alarma innecesaria entre la población, pero, al menos, el Ayuntamiento podría salir al paso dando una información al respecto. La invasión de los estorninos sobre el cielo de Villafranca no solo es un espectáculo de naturaleza estética, sino una potencial amenaza, debido a sus excrementos, malos olores y posibles enfermedades que pueden transmitir a la hora de alimentarse… o, simplemente, a la hora de inhalar el mismo aire contaminado…
Me gustaría que la regidora del pueblo saliese al paso de esta situación e informase de cuáles son las medidas que cabe tomar ante esta invasión de estorninos.
En otro orden de cosas, me gustaría añadir que, en estos días de lluvia, esas rayas amarillas que vemos pintadas en las calles del pueblo han convertido las aceras en una pista de patinaje. Algunos peatones se han visto en la necesidad de dar unos pasos de claqué hasta caer en el suelo como un fardo. No sé si lo sabe el Ayuntamiento, pero el asunto tiene fácil solución. Con unos kilos de pintura rugosa terminaríamos con el problema y, de paso, con esas escenas de caídas más o menos risibles, pero que, para sus desgraciados protagonistas, no les hace ninguna gracia, sobre todo si el percance les acarrea un rotura de tibia o peroné. Lo dicho: más vale prevenir que lamentar.
Gavilán

