PLAZAS DEL PUEBLO
Vecino. Informacion.

Reparemos en la Plaza de España. Una plaza en donde se halla el Ayuntamiento y varios servicios particulares; bares, casinos, oficinas…
Reparemos ahora en la Plaza Donantes. Una plaza especial. A su lado, está el Ambulatorio. Un edificio que requiere un silencio más que comprensible, obligatorio. En esta plaza, al contrario que en la plaza España está prohibido aparcar. No se sabe si por respeto al Ambulatorio, o por qué razón suficiente. Porque, en realidad, ¿a quién molestan los coches? Si contaminan, también lo hacen los de la Plaza.
También es curioso constatar que, mientras que en la Plaza se puede aparcar, no se permite jugar al fútbol. En cambio, en la de Donantes, donde está prohibido aparcar, se juega al fútbol. Lo hacen niños que utilizan como campo de juego el espacio que hay entre una fuente y cuatro bancos. Un espacio de menos de siete metros de largo por cuatro de ancho. El follón que arman es de traca. Los bancos existentes en ese recinto, usados por persona mayores, los han convertido en porterías. Los chicos saben que, junto al cuartel, hay un campo de fulbito espléndido. Pero les parece más estimulante dar patadas a un balón en ese espacio diminuto. Los golpes y los gritos armados son infernales.
El aparcamiento de coches está prohibido en esta plaza, pero no que estos muetes se dediquen, más que a jugar partidos de futbol, a demostrar quién tiene la garganta más fuerte y quien golpea con más violencia el pelotón. Y, en ocasiones, a ver quién tiene más fuerza muscular chutando sus balones contra las paredes de los edificios de la plaza, con peligro de llevarse por delante cualquier cristal de uno de sus portales.
Estamos ante una situación anómala que la autoridad correspondiente debería evitar. Si la plaza no es lugar idóneo para aparcar, menos lo es, o lo es por las mismas razones, para convertirla en un campo de fulbito.
Razonable

