¿BOICOT AL MUNDIAL DE FÚTBOL?

Vecino. Informacion.

¿BOICOT AL MUNDIAL DE FÚTBOL?

En 2017, EEUU presentó su candidatura para organizar el mundial de fútbol, junto con México y Canadá. El objetivo de sus organizadores, el de siempre: coge la pasta y vete. ¿Y el deporte? Por supuesto. Pero ya sabemos que el deporte hace ya un milenio que es eso: dinero, dinero y dinero. La pretensión, pues, de llevar el mundial a EEUU, es más que clara: despertar entre los yanquis la misma pasión que tienen las ligas de béisbol, la NBA y la NHL y que, cada domingo, pueda traducirse en miles de millones de dólares.

También sabe el lector que el deporte es una herramienta de presión diplomática, es decir política, de gran impacto. O puede serlo. A nadie le extrañará, por tanto, que la ausencia de naciones como Alemania, Italia, Francia, Portugal y España en el mundial sería un desastre y un fracaso para Trump.

Se trata de un mundial que, para ciertos países europeos, es la ocasión pintiparada que estaban buscando para poner firme a Trump, el arancelario, y, literalmente, hacerle ver que, cuando quieren, pueden mandarlo a ordeñar a un erizo.

El boicot al Mundial de fútbol no será una medida tan drástica como la de subir aranceles, pero, con seguridad, de gran impacto político. Sin Alemania, Italia, Francia y España - Inglaterra podría también unirse a la iniciativa-, un mundial de fútbol no tiene color. Y ya no te digo si se sumaran países sudamericanos de postín…

Si lo piensan, estos países, a cuyos dirigentes se les llena la boca de cocacola light condenando la política abrasiva de Trump, tienen en esa medida, higiénica como pocas, la forma más contundente de decirle a Trump que, mientras siga con sus políticas agresivas, imperialistas e inhumanas, no cuente con sus selecciones nacionales de fútbol. Que se acabó, que no le bailarán el agua a su enfermizo egoísmo. Y, tampoco, lo harán en los Juegos Olímpicos de 2028, a celebrar en Los Ángeles.

Ya ven. Sin quererlo ni beberlo, estos gobiernos aludidos tienen en sus manos una ocasión maravillosa para demostrar que, cuando condenan a Trump, son sinceros y que sus anatemas contra sus invasiones de países y aranceles desorbitados no son meras palabras. Tienen la oportunidad de decirle a Trump que se meta el mundial de fútbol por donde le quepan sus aranceles.

Si lo hacen, es posible que comencemos a creer que, cuando presentan a Trump como un enemigo del orden mundial, no solo están diciendo la verdad, sino que están dispuestos a mandarlo a una fosa pelágica a pescar chicharros. Jamás han tenido, ¿ni tendrán?, mejor ocasión para darle una lección de ética y de humanidad a esa aberración política llamada Trump.

Y recuerden los hinchas europeos de sus respectivas selecciones: gozan de una inmejorable ocasión de boicotear dicho mundial. ¿Cómo? No viajando a EEUU y evitar así que sus divisas caigan en manos de esas rapiñas neocapitalistas. Canadá y México lo agradecerán. Y Groenlandia, también.

Dinamita