¡CARNAVAL, CARNAVAL!

Vecino. Informacion.

¡CARNAVAL, CARNAVAL!

Aunque en otras ocasiones ya lo comentamos y no nos han hecho caso, repetiremos. Lo dicho con otras palabras. Por ser cansos que no quede. El franquismo prohibió el Carnaval porque se aprovechaba su fiesta para poner de chúpame dómine a las autoridades, fueran políticas, religiosas, municipales y de toda índole. Se ponía el mundo al revés, se decía. Dichas autoridades no soportaban verse ridiculizadas de un modo tan descarnado, como se venía haciendo en tiempos pasados.

Está claro que la fiesta en sí ha perdido toda fuerza carnavalesca que le dio origen. Era una de las pocas ocasiones en que el personal se podía descojonar de las autoridades y no era castigado con penas contempladas en el Código Penal.

Evidentemente, no pedimos que la población de Villafranca actual se dediquen estas fiestas a meterse de forma cruel y bárbara con las autoridades que bastante tienen que aguantar su propio deterioro ejerciendo el cargo que la democracia les ha delegado.

Los carnavales de Villafranca son vistosos, mucho color y buen disfracerío, pero ahí queda su encanto. No sé, pero estaría bien que en ocasiones alguna carroza ingeniosa se atreviese a poner el dedo en alguna llaga. No sé, “pavimentación y suciedad de las calles, Cruz de Caravaca, Contaminación del Agua, Fitur y sus embajadoras, Adecentamiento de la Residencia, el Gimnasio millonario amenazante, Inmatriculaciones de la Iglesia, Contaminación de caminos por culpa de la macrogranja…

Estaría bien que, como en los antiguos carnavales o modernas chirigotas andaluzas, se ejerciera el sentido del humor y la crítica a partes iguales, sin herir, pero sí ridiculizando -aquello que hace reír-, y no se niegue que muchas cosas que hacen los ediles de Siempre Villafranca son materia de descojono total.

No se entiende, tampoc, que el Ayuntamiento siga sin proponer un concurso de representaciones carnavalescas, donde el vecindario manifieste su creatividad y que, como en los tiempos del Carnaval verdadero, daban un repaso crítico a lo hecho y no hecho por sus gobernantes. Y, en otro orden de cosas, transcender lo local y tomar como punto de ridiculización el mal de este mundo representado por putin trump netanyahu y lo que usted desee. Pues no estamos solos, y no tenemos lo que queremos.

Como quiera que a este Ayuntamiento se le reconoce una aptitud sobresaliente para recuperar tradiciones que nunca hubo en el pueblo, esta que indico podría ser el comienzo de una nueva y que, con los años, seguro que adquiriría carácter y proyección. Y, si no, pues nada. Tan amigos.

Malkdiko