TRUMP, ESA ALIMAÑA FASCISTA

Vecino. Informacion.

TRUMP, ESA ALIMAÑA FASCISTA

Hasta el momento no he oído hablar bien de Trump. A nadie. Todo lo que llega a mis oídos son improperios de alto calibre contra su persona. Incluso he oído a gente desearle la muerte, sea de un ataque de narcisismo galopante o lamentar con carácter retroactivo la mala puntería de quien intentó meterle una bala en la sesera y no acertó. Lástima, porque el hecho solo sirvió para inventar la patraña de que Dios fue quien desvió la dirección de aquella bala, sino que, encima, hacía milagros en la persona de tal bicho.

Convengamos en que se trata de un tipo poco recomendable y pocos desearían que figurara en su árbol genealógico. Ya. El problema es que Trump existe, porque hay gente que quiere que exista y que lo haga además actuando de esas maneras que tanto nos encorajinan, porque, si no lo hiciera, no sería Trump.

El caso es que, tampoco, podemos evitar que esa repugnancia, que sentimos hacia Trump, la manifestemos contra quienes lo apoyan y hacen que se manifieste como el asqueroso fascista que es.

Amigos. Trump no existe por generación espontánea. Sin la población norteamericana que lo apoya, no habría caso Trump.

Por tanto podría decirse que el problema es Trump, pero también lo son quienes hacen que siga siendo un problema para la Humanidad, aunque a esta parece importarle muy poco que aquel se cague en ella un día tras otro. Es evidente que a estas alturas ni las democracias europeas, ni los chinos, ni los rusos han de conseguir que Trump desaparezca de esta tierra y deje de tratar a este, como hacía Charlot con aquella bola del mundo en la película de El Dictador, cuyo mensaje la sociedad parece haber olvidado.

A donde quiero llegar es que son los americanos de EEUU quienes tienen la palabra y la voluntad de acabar con esta pesadilla. Mientras esta ciudadanía no lo mande a la mierda, seguiremos padeciendo esta terrible situación o descenso a los abismos del infierno. Para colmo, si el partido demócrata de EEUU no parece tenga grandes ideas para acabar con la megalomanía criminal de Trump, ¿aún seguimos pensando que, desde fuera, y, más en concreto, las democracias europeas conseguirán siquiera modificar un pelín la irracionalidad criminal de quien en estos momentos es un fascista sin complejos y se caga, sí, con todas las letras, en quien no le baila el agua, hombres, mujeres, países y naciones?

Mientras los norteamericanos no se sacuda semejante caparra de su piel, el mundo, es decir, nosotros, vosotros y ellos, seguiremos sufriendo las veleidades de este ser humano, que la sociedad norteamericana nunca debió darle crédito alguno. Por esta razón, la misma maldición con la que despreciamos Trump, es la que deseamos a quienes lo mantienen en el poder. ¿Que no son lo mismo? En la práctica, hay muchos Trump, si no, ¿sería posible que acumulara tanto poder y que se comportara como una cabrón de una sola pieza?

Mafaldo