¡VIVA EL CULTO AL BÍCEPS MUNICIPAL!
Vecino. Informacion.

Sigo fascinado por la estrategia de marketing de nuestro Ayuntamiento. Es una política tan transparente que, de pura limpieza, se ha vuelto invisible. ¡Eso es nivel! No es oscurantismo, hombre, es que prefieren trabajar con la luz apagada para no gastar en la factura eléctrica. Son mayoría absoluta, y ya se sabe que cuando uno tiene la razón divina, ¿para qué va a perder el tiempo preguntándole a los mortales? La ciudadanía, mientras tanto, practica el noble deporte del silencio. Pero no un silencio cualquiera, no. Es un silencio místico. Dicen que quien calla otorga, pero aquí callamos con tanta fuerza que el Ayuntamiento ha debido interpretar que estamos todos salivando por un rack de pesas nuevo.
¿Necesidad o capricho? ¡Qué importa! ¿Que si Villafranca necesita un gimnasio? ¡Por favor! Es una cuestión de supervivencia básica. Antes que el pan, antes que el agua, está el press de banca. Es un “hecho consumado”, una suerte de milagro que nos ha caído del cielo (o de los ovarios de la autoridad competente) sin que nadie haya tenido que mover un dedo… ni una neurona para decidirlo. Es enternecedor: nadie ha dicho que lo quiera, nadie ha dicho que no, pero ahí lo tienes. El Ayuntamiento es como esa madre que te compra calcetines por Navidad aunque tú le pidas una bici: ella sabe mejor que tú lo que te conviene. ¿Consultas populares? ¿Participación ciudadana? Qué cosas tenéis… eso es tan del siglo XX. Ahora se lleva el estilo “porque yo lo valgo”. Mente sana en cuerpo… ¿de un millón de euros? Seguro que el gimnasio es vital. Sobre todo para esa gente que no ha visto una espaldera ni en pintura y que jamás pisará el parqué, pero que estará encantada de pagar la fiesta. Porque esa es la magia de la democracia local: pagamos todos para que suden unos pocos. Y lo mejor es el presupuesto. Casi un millón de euros de nada. Un “kilito” que, conociendo cómo funcionan los ladrillos municipales, crecerá y se multiplicará como los panes y los peces hasta que todos acabemos con abdominales de acero solo de ver la factura.
La “INFO” de las pelotas y el silencio de las ranas Lo de la transparencia informativa es ya de récord Guinness. La famosa “INFO” municipal, que suele montar más jaleo que una charca de ranas cuando inauguran una papelera, en este tema está más muda que un mimo en un funeral. Si no dicen nada, es por nuestra propia sorpresa, para que el día de la inauguración nos quedemos todos con la boca abierta. ¡Qué detalle! En plena era de Internet, somos los ciudadanos mejor informados de la historia sobre lo que desayuna el gato del vecino, pero sobre el millón de euros del gimnasio… ahí mantenemos un misterioso y sexy anonimato informativo.
Al final, ¿para qué queremos la Constitución o la soberanía popular? ¿Para votar una vez cada cuatro años? ¡Exacto! Para este viaje no hacían falta tantas alforjas, con un par de burros y una voluntad inquebrantable de “hacer lo que me da la gana” nos sobraba. ¡Nada, a ponerse las mallas, Villafranca! Que aunque no nos hayan preguntado, el sudor (y la cuenta corriente) va a ser bien real.

