TALLER PARA AMAZONAS MUNICIPALES
Vecino. Informacion.

En lugar de decirte que estás estresada, ahora te dicen que tu “neurobiología está al limite” o hecha un cuadro. Era lo que nos faltaba por oír. Más aún. Eso se debe a que no has liberado tu potencial. No te conoces bien. Así que, tía, ¡despierta tus neuronas! Pero no te equivoques. Eso no se consigue resolviendo crucigramas o sudokus, sino siendo ¡imparable! Y tienes que saber que no basta con decir, “no me apetece” o “vete a hacer gárgaras”. Déjate de palabras totas e inútiles. Ahora, una vez que pongas en su sitio “tu neurobiología”, lo dirás “usando el cuerpo y el movimiento”. No se sabe si bailando una jota o un bolero o un vals.
Decía el prospecto publicitario que la sesión pretendía de ti, querida compañera, que logres “fortalecer el autoconcepto de forma inmediata”. Hacer de tu yo una frontera infranqueable. Fascinante. Ni el café instantáneo es tan rápido.
Pero ojo. Ese autoncepto, la mejor manera de alcanzar ese estadio sublime es mediante una “estimulación bilateral”. Y no se piense mal, aunque incita a hacerlo. Basta con darse palmaditas en los hombros como si fueras un equipo de música estropeado o abrazos tipo osos.
Ojalá que me haya equivocado. Que quienes habéis entrado en el Gayarre con su “neurobiología al límite” -como una mujer al borde de un ataque de nervios almodovariano-, y hayaiss salido de él con un autoconcepto en el bolsillo tan potente que cuando llegues mañana a la empresa pidas una subida de sueldo o que, al menos, consigas que alguien saque la basura sin que tú lo pidas. Basta con que se lo digas con un movimiento de pestañas.
Pero, sin duda, lo más maravilloso es que tú y tus compañeras, hayáis creado un “sentido real de comunidad” tan fuerte que, al salir, si una se tropieza, todas las demás sentirán el impacto en su córtex prefrontal. Porque ya es sabido que vuestro eslogan a partir de ahora será: “Unidas, imparables y, sobre todo, cansadísimas”.
Sabed, queridas amigas, que, en ocasiones, este tipo de talleres, bajo la apariencia de defender un empoderamiento, acaban cargando a las mujeres con una tarea más: la de optimizarse a sí mismas hasta niveles de ciencia ficción. Máxime si, para ello, se utiliza un lenguaje con apariencia científica. No cuela.
Lois

