Crónica de un Oasis: El Ilusionismo Político de Nuestra Alcaldesa (I)
Vecino. Informacion.

Tras ver y oír “Soy de Navarra”, Televisión Digital de Navarra, quedó claro que no estamos ante una entrevista, sino ante un recital de prestidigitación. Nuestra alcaldesa ha decidido que el pueblo es un oasis de prosperidad donde todo el año es Carnaval. Si los vecinos de al lado se enteran de que vivimos en este “País de Jauja”, tendremos una crisis migratoria de gente queriendo empadronarse aquí en un santiamén. 🍸 La Revelación del Martini Hay confesiones que son joyas. Según ella, la vocación política le llegó -no se sabe si copa en mano: entre sorbo y sorbo de un Martini-, recibiendo una llamada, o, si quiere, “percibiendo” que el pueblo necesitaba un cambio. Una epifanía mística, casi celestial, aunque se olvidó de consultarle al de arriba la dirección del giro: ¿Hacia adelante? ¿Hacia atrás? ¿En círculos? Lo único claro es que el “cambio” la llevó a las filas de UPN, partido conocido precisamente por… bueno, por su alergia a los cambios. 🔨 La Transparencia del “Martillo Pilón” Nuestra alcaldesa confunde la transparencia con el cristal de un búnker. Presume de gestión abierta mientras actúa como un martillo pilón contra la oposición. Ejemplos de esta “claridad” meridiana: El Gimnasio Faraónico: 900.000 euros de proyecto sin consulta, sin oferta pública clara y, curiosamente, sin ayuda institucional. ¿Se les pasó el plazo o es que nadie más quiere avalar un capricho para minorías? Acuerdos en el Limbo: Mucha “gestión”, pero se le olvida publicar condenas contra la violencia de género como el caso de Sarriguren, aprobada en un pleno; retirar símbolos polémicos como la Cruz de Carava o reconvertir edificios en museos de memoria, como el del Sindicato de riegos en el Molino, acuerdo tomado en un pleno. Memoria Selectiva: Su obsesión por el Patrimonio se detiene en las iglesias y los palacios y casas de los ricos, que nunca guardaron ni las formas para congraciarse con el pueblo. Del patrimonio inmaterial, industrial, agricultor o republicano, ni rastro. Nos trajeron una exposición del traje de la Guardia Civil, pero no de quienes fueron portavoces de los valores democráticos que son hoy moneda corriente y por lo que serían fusilados. Nunca desde Siempre Villafranca se ha tenido la iniciativa de organizar una exposición de esos nombres y de lo que representaron. Memoria Sectaria: Para ella y su coalición, la Ley de Memoria Democrática no es que deba derogarse, es que directamente no existe. Ya lo dice el refrán. Ojos que no ven, historia que se borra. ¿Para cuándo un reconocimiento público en formato de dedicar el nombre de una calle o de una escultura a los republicanos asesinados en 1936? ¿A los prisioneros en el campo de Gurs? ¿Al maestro Carlos Alonso preso en el campo de concentración de Mathausen? ¿A Julia Álvarez Resano? Hasta parece mentira que la Casa de Cultura no ofrezca en sus paredes documentos gráficos que reproduzcan su biografía y que sirvieran de reclamo para que la gente afín a su ideología pudiera leer cuando quisiera, de Villafranca o de fuera. 🏛️ De Vara de Mando y Otros Delirios Si por algo pasará a la historia (o al Libro Guinness) es por su ubicuidad religiosa. Hay que ver lo bien que se lo pasa en las procesiones, vara de mando en mano, convencida de que representa espiritualmente a todos: católicos, ateos, musulmanes… y si nos descuidamos, hasta a los taoístas. Desde aquí hacemos la sugerencia para el Vaticano. Si no la hacen Obispa de Navarra, al menos denle una canonjía en la Catedral. Una canonjía bien retribuída, desde luego. Pues, a fin de cuenta, se trata de una beligerante opositora a todo lo que suponga respeto a la pluralidad confesional del pueblo.

