¿GUIA DIGITAL DE VILLAFRANCA?

Vecino. Informacion.

¿GUIA DIGITAL DE VILLAFRANCA?

El Ayuntamiento acaba de parir una criatura digital: ¡Vive Villafranca! Una web que promete “TODO”, así, en mayúsculas de vendedor de elixires, mientras reduce nuestra existencia de tres mil y pico almas a un folleto de consumo para el que pasa de largo por ella. Villafranca reducida a un escaparate.

Lo más fascinante de esta “guía” no es lo que muestra, sino su amnesia selectiva. Se nos vende hasta conocer una “historia antigua” y se inventa un “Camino de Caravaca” que suena más a marketing místico que a otra cosa. Mientras tanto, las casas señoriales y palacios que existen pero mantienen sus puertas cerradas a cal y canto -y ello sin contar cómo fueron construidas-, lo mismo habría que decir de la Iglesia, y, por supuesto, aquellas calles que huelen a tiempo y piedra real, quedan fuera: calle del Mesón, barrio Verde, calle Paja, Procesiones, el Castillo. ¿No son parte de la memoria villafranquesa?

Procesar el patrimonio histórico es una labor que es imposible escanear si su peso se reduce a declamar las grandes fiestas, los grandes desfiles, los maravillosos carnavales, el buen comer y el buen beber. Quizás, no lo haya pretendido esta web, pero da a entender que la verdadera identidad del villafranqués está más cerca de una barra de bar que de su patrimonio material o inmaterial.

En ¡Vive Villafranca! no hay rastro de la calidad de nuestra agua, ni del orgullo de una residencia de ancianos que es refugio de dignidad. Tampoco aparecen los que levantan la persiana cada día para ir a trabajar, ni un espacio para los vecinos colombianos, peruanos, marroquíes o argelinos que hoy cosen nuestro tejido social. Para el Ayuntamiento, no existen. Son invisibles. Son el “cero a la izquierda” de un parque temático donde sólo importa el turista que gasta. Y no hablemos de las Casas Baratas. Un patrimonio histórico de primera calidad, reducido al silencio. Ni una sola mención en la web.

La web nos empuja a “hacer” y a “disfrutar” con una prisa ansiosa, como si la vida fuera una gincana de bares y de festividades variadas.

No negamos vivir el presente con intensidad y placer, pues eso es lo que tenemos. Pero es que la web ha diseñado una web para un pueblo que sólo parece existir para consumir. Si esto es “descubrir” todo lo que se puede hacer en él, lo siento. Prefiero seguir pensando que Villafranca es mucho más rica, compleja y humana que la postal con la que están vendiéndola al turista.

Gruñón