SOY UN TERRORISTA

Vecino. Informacion.

SOY UN TERRORISTA

Hubo un poeta que, durante el franquismo, escribió que estaba bien que uno muriese por el pueblo, pero no que lo hiciera el pueblo por uno. Me he acordado de estas frase que, en el poeta tenían, obviamente, formato de pareados, al leer las reacciones ante el fallido atentado contra Trump.

A la vista de ello, entiendo que no está nada bien en este mundo matar, asesinar, atentar, en fin, contra un tirano y dejarlo hecho puré. Las cosas han cambiado ciertamente.

Los militaristas del 36 se sublevaron contra la II República porque era intrínsecamente anticristiana y todo eso. La doctrina de Santo Tomás de Aquino considera justo y ajustado con la voluntad del Todopoderoso llevarse por delante lo que está contra esta. Lo que se llamaba tiranicidio estaba bien visto a los ojos de Providencia Divina, según sus portavoces aquí en la tierra.

Hoy parece que la doctrina del de Aquino no está bien vista. Llevarse por delante a Trump es reprobable y condenable. De ahí que todos los listos de la comunidad europea se han aprestado a condenar la acción del terrorista-profesor estadounidense que no estaba dispuesto a “permitir que un pedófilo manche mis manos con sus crímenes”. Crímenes, sí, en Cuba, Venezuela, Palestina, Irán, Líbano y tantos otros lugares, incluido EEUU.

Tal y como está el panorama, parece, pues, que en la actualidad, caso de suceder, atentar contra Hitler, Mussolini y Franco, sería poco estético, además de nada democrático. Pues, como decía Pedro Sánchez, “la violencia nunca es el camino”.

Sin duda. La violencia nunca es el camino. El problema es que la realidad es violenta, muy violenta. Y entonces uno se pregunta: “¿Qué les decimos a los millones de sujetos violentados en el mundo actual? ¿Que no se reboten y que sigan aguantando la rapiña de los tiranos? ¿Que no se les ocurra oponer violencia de respuesta a estos hijos de la gran chingada, porque, al hacerlo, empañan su causa? ¿Que hablen y convenzan a los tiranos mientras estos siguen violentando a medio mundo?”.

No sé, pero aquí hay algo que falla. Los tiranos pueden matar, asesinar, y los demás deben limitarse a seguir sumando los miles y millones de muertos que forman parte de quienes callan. ¿Tienen que aguantar y sufrir la violencia de aquellos y oponer tan solo la palabra de quienes dicen que los representan en los altos organismos que no sirven para nada? Alguien debería escribir un Manuel titulado “¿Cómo matar a un tirano y no sufrir la condena de los demócratas?”.

Pues, para colmo, si uno no se suma a la condena del atentado contra Trump será considerado como terrorista. Pues, ¿saben que les digo? Que tal y como me lo pide el cuerpo, tengo la sensación de que la mayor parte de las veinticuatro horas del día me veo como terrorista…

Amonal