¿CÓMO TE IMAGINAS NUESTRO CASCO HISTÓRICO EN UNOS AÑOS?

Vecino. Informacion.

¿CÓMO TE IMAGINAS NUESTRO CASCO HISTÓRICO EN UNOS AÑOS?

Sabrás que la Dirección General de Ordenación del Territorio del Gobierno de Navarra ha enviado a los ayuntamientos un cuestionario sobre los cascos históricos de la Ribera. Su finalidad es recoger “la percepción que los residentes tienen sobre su estado de conservación, su accesibilidad, sus equipamientos, su actividad económica y su valor cultural”. Iniciativa que conviene aplaudir, pues pocas veces se ha pedido al vecino que opine críticamente sobre tan peliagudo asunto. Peor aún: cuando a título individual o colectivo se ha hecho, el Ayuntamiento no ha dicho ni hecho nada. Otra cuestión será saber qué hace dicha Dirección cuando tenga en su haber las respuestas a dicho cuestionario. Lo que, también, es un poco chungo. Si a estas alturas el Ayuntamiento no sabe mejor que nadie cómo está ese casco histórico -herido de muerte en muchos de sus aspectos-, y, sabiéndolo, y no ha hecho nada por corregir esas deficiencias estructurales, apaga y vámonos.

En algún caso, la INFO municipal de Villafranca nos apremia a que dediquemos diez minutos de nuestras vidas a rellenar el cuestionario que se solicita. Y según su consideración, nuestras respuestas “le permitirán elaborar un inventario valorado y, a partir de él, podrá diseñar propuestas de rehabilitación y revitalización que respeten el patrimonio y mejoren la calidad de vida de toda la ciudadanía”.

Palabras, palabras, palabras. ¿De verdad? ¿Un inventario? ¿Diseños para rehabilitar y revitalizar? ¿Mejorar la vida de toda la ciudadanía? Pero ¿qué pasa? ¿Se han adelantado ya las elecciones? Madre mía. Parece que mejorando el patrimonio -supongo que pétreo-, se van a arreglar los problemas de la gente. ¡Qué gozada! Y parece que será así, porque según el Ilustre, el “casco histórico es el corazón” del pueblo y si se cuida bien este músculo, que riega todo el cuerpo, la vida será de luz y de color.

La verdad es que estamos muy acostumbrados a escuchar cursiladas de parecido tenor, pero, si es así como dice la INFO, me preguntaría ¿qué tipo de órgano corporal tendrá el Barrio Verde? ¿Y el Portillo? ¿Y la calle Muro? (Claro que ya puestos, por qué la DG no pregunta también acerca de la situación estructural del resto de la población, que no tendrá la consideración de casco histórico, pero pertenece por igual a la historia de Villafranca).

No, claro que no contestaré dicho cuestionario, pero sí responderé a la pregunta intrigante que nos hace la INFO: “¿Cómo te imaginas nuestro casco histórico en unos años?”.

Pues la verdad. “No me lo ‘imagino’, porque el patrimonio no es un ejercicio de fantasía, sino de responsabilidad y custodia. De estudio, de investigación, de búsqueda. De mucho trabajo que no puede describirse en el tiempo que las manecillas de un reloj marcan diez minutos. Imagine el Ayuntamiento que le digo al Ayuntamiento que del casco histórico de Villafranca no quedará piedra sobre piedra si nos atenemos al curso de su evolución histórica.

Y no soy ningún apocalíptico. Repasad nuestra historia. Cayó el Castillo con su Torre del Rey, se dejó caer la Iglesia del Castillo, lo propio se hizo con el Mesón, que fue el primer hospital de la villa; quién conoce en la calle Paja el lugar donde se instaló la sinagoga de los judíos villafranqueses; los escudos de las paredes -el de la calle Muro está ya irreconocible-. parecen bolos de cemento que dentro de poco se caerán al suelo por su propio agotamiento… Curioso casco histórico. Solamente se han mantenido en pie la Iglesia y las casas señoriales adyacentes. El resto nada de nada.

En fin, si tuviera que imaginar el casco histórico, lo haría como un lugar que se reconoce en sus derrotas y en sus mezclas, que respeta la ruina como testimonio y que no necesita encuestas de marketing y donde la rehabilitación no sea sinónimo de un arreglo postizo para lavar la cara de unos edificios para consumo turístico.

Y diría que reducir nuestro patrimonio al ‘barroco’ es ignorar que la mayoría del tejido estructural de Villafranca es anterior y posterior, y que el alma de ese casco invocado como corazón está en el patrimonio inmaterial de sus calles y de quienes les dieron vida (Verde, Paja, Reja, Rosas, Castillo, Muro, Cava). Y, por supuesto, el resto de las casas y calles -con sus nombres más que curiosos- que surgieron a posteriori: los Muchos, Crucero Ancho, Carmen, Horno, Villa…

No se recupera el patrimonio haciendo encuestas, porque más que detener la ruina que asoma por las calles de ese casco histórico -fáciles de ver para quien pasee por sus calles-es que, antes de que tal ocaso suceda-, es imperativo conocer su historia y hacerlo de una forma plural, abierta, crítica y creativa.

Membrillo