FIESTAS DE LA JUVENTUD
Vecino. Informacion.

Decimos que la juventud es el emblema del futuro, pero, a veces, surge un debate curioso sobre las ideas que eligen algunos jóvenes hoy en día, especialmente cuando algunas de esas ideas parecen alejarse de lo que tradicionalmente consideraríamos “progresistas”.
Es natural que cada generación busque su propio camino, pero es oportuno preguntarse si, en esa búsqueda, quienes así actúan son plenamente conscientes de la historia que precede a los jóvenes como hijos y nietos de ese pasado, y a quienes han vivido de lleno los coletazos semifinales del franquismo.
Ahora que se acercan las Fiestas de la Juventud, donde el Ayuntamiento realiza una inversión económica importante para que esta juventud disfrute, es un momento ideal para valorar la libertad que tenemos. A veces, la política actual puede parecer un juego de identidades nada plurales y respetuosas. Y es, entonces, cuando conviene recordar cómo era la vida cotidiana bajo regímenes que compartían ciertas raíces ideológicas con la extrema derecha actual.
Para entender por qué hoy celebramos las fiesta de la juventud tal y como lo hacemos, merece la pena asomarse a una circular del año 1940 que el gobernador civil enviaba a los ayuntamientos para recordar a los alcaldes cómo debían celebrarse los bailes en dichas fiestas:
##Bailes limitados:## Solo se permitían danzas “tradicionales” y al aire libre; los bailes “modernos o agarrados” estaban prohibidos. Por la autoridad civil y religiosa. ##Vigilancia constante:## Había comisionados encargados de vigilar que se cumpliera la “moral cristiana” y evitar cualquier “forma descompuesta”. Si no se cumplía lo ordenado, multa. ##Control de asistencia:## Se prohibía participar a cualquier persona que, a juicio de las autoridades, tuviera una “baja moral”. ##Horarios estrictos:## Los bailes debían terminar, por norma general, media hora antes de que oscureciera.
Hoy vivimos en un régimen de libertades que a veces damos por sentado, como si hubiera surgido del cielo; así lo juzgan algunos jóvenes, porque es lo único que han conocido. Deberían pensar en que aquellas restricciones que hoy nos parecen de otro mundo fueron la realidad durante cuarenta años de dictadura.
Sin juzgar las opciones políticas actuales, estaría oportuno reflexionar partiendo de esta sencilla pregunta: ¿queremos realmente caminar hacia modelos que, en el pasado, cortaron las alas de la diversión y la expresión personal?
La libertad ciudadana no es flor de un día, sino fruto de muchas luchas.
En fin, toca disfrutar durante estas fiestas con la alegría de saber que, hoy, el dueño de vuestro tiempo y de vuestra forma de bailar sois vosotros mismos. No os defraudéis. El mundo es vuestro, sí, pero, también, de los otros… aunque no tengan la edad de bailar una jotica y estén en las antípodas de vuestro pensamiento.
Mae West

