Trashumancia por imposición

Vecino. Informacion.

Trashumancia por imposición

Es verdad que, cuando se publique este comentario, el día de la trashumancia se habrá celebrado en el pueblo sin que nadie lo haya evitado. Y no es porque deseemos que se suprima y se cancele para siempre. No. Ya va por la quinta edición y esto ya no hay quien lo pare. Son cinco ediciones, pero es sospechoso que nos la ofrezcan como si fuera una tradición de la época de los romanos, o de los primeros habitantes de Villafranca, cuando ocupaban un terreno de la Sokorona. Una tradición que, como bien dice el programa, solo tiene cinco años.

Ni uno más ni uno menos. Y, maravilla de las maravillas, sacada de la manga o del capricho personal de la alcaldesa o vete a saber qué razón se esconde detrás de esta fiesta metida en un programa de fiestas de la juventud a “golpe de fórceps”. Nos da mal que pensar. Nos da por pensar que les tiene que ir muy mal para que este día se integre en el programa de la juventud. ¿No tendrá la señora alcaldesa otro día para vestirse de sevillana e ir de fiesta?

Y, a pesar de mis palabras, no piensen mal, No estoy en contra de que se celebre, pero, por favor, que lo sea fuera de unas fiestas que siempre han sido populares. Y la fiesta de la trashumancia no lo es. No es una fiesta popular. No ha nacido por iniciativa popular. Lo saben bien quienes mueven sus hilos. Es una fiesta selectiva, de unos pocos, elitista; en fin, no la calificaremos más para no herir susceptibilidades. Lo que no evitará decir que no tenemos por qué tragarnos una folclorada, porque sí. Por imposición. Porque así lo manda la autoridad municipal. ¿Que cada cual asiste libremente a ese desfile? ¡Sólo faltaba que tuviéramos que asistir obligatoriamente!

Es verdad. Todos tenemos nuestro día: el día del euskera, el del auroro o el de la jota (que, por cierto, es más navarro, aunque me pese). ¿Por qué meter ese día en un programa popular cuando muchos no estamos de acuerdo? Y no estamos de acuerdos por distintas razones, pero, sobre todo, no tiene un origen popular, espontáneo, libre de impuestos ajenos a esa razón popular que nunca es razón tratándose de una tradición. Reconózcanlo. No es una actividad demandada, ni reivindicada por la mayoría ciudadana.

Quizás no venga al hilo de lo que estoy diciendo, pero, hay hechos de la alcaldesa que desconciertan, aunque para ella sean de lo más coherentes. Tratándose de alguien que dice que tiene por Villafranca un amor superior que el que yo pueda tener por mi perro, que es infinito, me pregunto cómo es posible que una alcaldesa que dice se pirra por Villafranca, por toda Villafranca, la del pasado, la del presente y la del futuro, no se entiende por qué no se persona en el homenaje anual que se hace en Villafranca a los republicanos asesinados o que estuvieron presos en los campos de Concentración de Gurs o de Mauthausen… No sé, pero, a veces, se le ve demasiado el plumero, y es que la mona, aunque vista de sevillana, en mona se queda.

Bucéfalo