BAÑOS PORTÁTILES
Vecino. Informacion.

Llevo tiempo dándole vueltas a un asunto que tiene que ver con la limpieza e higiene en nuestro pueblo. No tengo la intención de culpar y responsabilizar a nadie, ni a los ciudadanos, ni al Ayuntamiento, porque se trata de un problema común, que, como se dice coloquialmente, es una pescadilla de regadío que se muerde la cola. Sin embargo, hay cuestiones que se pueden solucionar con decisiones técnicas municipales que, sin duda, solucionarían problemas circunstanciales y que, por no resolverse, dejan en muy mal lugar al Ilustre, el cual, como es sabido, se desvive porque las calles de su pueblo estén más limpias que la patena.
Lo diré suavemente. Entiendo que no resulte nada edificante, que, dados los presupuestos que se manejan para carnavales, juventud, Art festival, y fiestas patronales, no se habiliten baños portátiles en las calles, obligando a las personas a ir a hacer sus necesidades a baños de bares y, quien puede hacerlo, a los piperos, lo que resulta ser de lo más procedente, pero ya no lo es ver cómo un buen número de personas del género animal masculino, del pueblo y foráneos, se dedican a relajar sus vejigas depositando su firma en las fachadas de nuestra arquitectura barroca, publicitada a bombo y platillo por el Ilustre.
Es un comportamiento incívico donde los haya. Pues es sabido que la orina contiene sustancias químicas que erosionan y corroen de forma tenaz y eficaz aquello que acaricia, sea piedra, cemento, hormigón o hierro. Los expertos dicen que los efectos de la orina son lentos, pero de una eficacia letal segura. Incluso, puede causar la pérdida de detalles importantes en monumentos históricos… Menos mal que los escudos de las paredes ocupan un lugar estratégico donde no llega semejante riada. Si no, acabarían por arruinarse del todo. Ya sólo por esta razón, por el amor sublime que el Ilustre tiene hacia los edificios barrocos del pueblo debería perder el culo y montar unos baños portátiles en lugares estratégicos que impidan al respetable, impelido por la presión de sus vejigas respectivas, erosionar o corroer los ladrillos de nuestros edificios que son parte indeleble de la identidad de Villafranca. Que no se diga, por favor, que la causa por la que algunos rincones de la parroquia han empezado a agrietarse fue la orina…
Por una Villafranca limpia.
Maximus II

