¿OBRA DE LA ESTUPIDEZ?
Vecino. Informacion.

¿De verdad no se podía esperar a que pasase el verano, con todo lo que conlleva una obra? Ruidos, polvo, obreros enseñando la hucha y piropos de mal gusto…
Pues bien, con las piscinas recién estrenadas, aquí nos plantan esta gran obra faraónica. Por sus dimensiones y su empeño en la “cuadrangularización”, parece que pretenden devolvernos a la época de aquellos monumentos cuyo proceso de construcción sigue siendo un misterio insondable.
Y me atrevo a compararla con las pirámides que llevan en pie miles de años porque, en el fondo, guardan una gran similitud: sin consultar a la oposición ni al pueblo, las empezaron a levantar como quien no quiere la cosa. Pero mientras aquellas se erigieron para venerar la muerte del gran faraón, esta se hace para venerar al gran fanfarrón.
El caso es que, tras tantos años de servicio y torneos de fútbol 7, se ve que el campo ya no daba para más. Pero en lugar de aprovechar el espacio para ampliar las piscinas con un parque para los más peques, merenderos para las familias o una zona de barbacoa para las cuadrillas, parece que hoy en día es más importante cultivar los músculos de setenta personas -para presumir de fanfarronada-, que dar servicio a todos los vecinos que disfrutan de las instalaciones municipales.
Al decir esto, me voy a ahorrar unas cuantas palabras malsonantes que me vienen a la cabeza. Sobre todo porque, según tengo entendido, semejante “obrón” no iba a ser así; las habladurías y la gente que ha visto los planos aseguran que el proyecto original era la mitad de grande y no estaba plantado justo en el centro del antiguo campo de fútbol.
¿Se podría haber invertido un millón de euros de mil formas diferentes para tener contentos a todos y no solo a unos pocos? Parece ser que ese es el sueño imposible de los justos.
José Etxai Larena

