SEVILLANAS A GOGÓ

Vecino. Informacion.

SEVILLANAS A GOGÓ

Este próximo 6 de junio la INFO municipal anuncia como ingredientes protagonistas en el programa del DÍA DE LA MÚSICA, la Jota, los Auroros y la participación del grupo de Alumnas de Sevillanas en la Residencia.

Una amiga, al leer dicha publicidad, me ha preguntado que “¿qué pintaba un tablado de sevillanas en esta celebración?”. Le he respondido que no tenía ni idea, pero sí le dicho que no me constaba que en siglos pasados en Villafranca se bailaran sevillanas.

Mi amiga no me ha consentido la broma y me ha replicado seriamente: “Pero, ¿es que Villafranca no es Navarra? ¿No hay bailes más propios de Navarra que las sevillanas?”. Como era difícil de tranquilizar a mi amiga, le he pedido que me enviara un comentario sobre esta cuestión y que me lo enviara. Aquí está:

“Me duele mucho que este ayuntamiento rechace las manifestaciones folclóricas de los valles del Baztán, de Salazar y del Roncal y se adopten las sevillanas, folklore importado de una ciudad a mil kilómetros de distancia, lo que no significa que rechace dichos bailes andaluces..

Oficializar tradiciones completamente ajenas al pueblo villafranqués, como las sevillanas, y amparadas por el ayuntamiento, no puede tratarse más que de una cacicada política que, en el fondo revela un talante político muy propio de lo que se suele llamar navarrismo español.

¿Qué se esconde detrás de esta actuación? No creo que sea odio a lo vasco, porque quien odia lo vasco, odia a Navarra. Es ignorancia, la peor consejera de un político. Negar la raíz vascona de Navarra no es solo un debate político; es una insensatez histórica. El origen de la Navarra histórica es indisociable de lo vasco. Intentar extirpar esa raíz para sobredimensionar otras capas identitarias es forzar la historia para que quepa en ella la “escafandra” ideológica de quienes políticamente dominan el presente.

Como el Ayuntamiento actual, tan amigo de unas tradiciones y tan enemigo de otras, siga así de sectario, nos vamos a encontrar que, dentro de tres generaciones, la historiografía local dirá que el pueblo bailaba sevillanas en el siglo XIII. Lo que, ciertamente, sería un hallazgo tan importante como los mosaicos de la Socorona. Y no digo más, porque esta situación me saca de quicio”.

Y yo no tengo más que añadir.

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