EL ARTE DE DECRETAR LA FELICIDAD DE VERANO
Vecino. Informacion.

Aplausos para el municipio tras alcanzar ya la VII edición de las Noches Musicales de Verano. Todo un récord. Pronto pasará a formar parte de los elementos que integren la identidad del villafranqués. La cultura musical y el encuentro vecinal siempre son buenas noticias y a este milagro de nuestro tiempo nada se puede, ni debe oponer.
Sólo observaciones que, si no somos quisquillosos, pueden tomarse como un consejo gratis. La primera sería decir al Ayuntamiento que confunde la información institucional con la prescripción médica de la felicidad, deslizándose alegremente desde el dato objetivo hacia el juicio de valor. (Bueno, la INFO debería reconocer que esa confusión suele ser marca de la casa. Algún día ya caerá en la cuenta que se trata de un exceso de paternalismo y autoritarismo, y, seguro que con un poco de esfuerzo, lo corregirá).
La INFO afirma categóricamente que “el verano se disfruta mejor al aire libre y con música en directo” y que, gracias a ello, “se vive de otra manera”. No sabe cómo agradecemos el consejo si de naturaleza espiritual o materialista, pero el consistorio tendría que recordar que los veranos no se disfrutan ni siquiera como dictamina el Gobierno, que ya es decir, sino como se puede y, sobre todo, como a uno le dejan.
Al leer tanta seguridad sobre nuestros gustos estivales, resulta inevitable acordarse de aquel himno imperecedero que cantaba el gran Raphael: “¡Qué sabe nadie de lo que me gusta o no me gusta de este mundo! ¡Qué sabe nadie de lo que prefiero y de lo que no prefiero!”. Y es que, en efecto, ¿qué sabe el redactor del texto municipal de las legítimas preferencias de cada vecino? (Y, dicho de pasada, estaría bien que quien escribe estos textos llenos de consejos y advertencias morales, las firmara. No para difamarlo, ¡por favor!, sino para elevarle un monumento a su sabiduría de barbecho. Bueno, quizás, prefiera permanecer en el anonimato, lo que resulta extraño, pues ya se sabe que es opinión del consistorio que no firmar los artículos o bandos que se dictan es cosa de cobardes).
Inmensamente agradecemos que el programa piense en “todas las edades”, ofreciendo música desde pop hasta mariachis, nada menos que todos los sábados desde el 18 de julio al 29 de agosto a partir de las 22:00 horas.
Sólo objetamos una duda logística: cuando los atronadores decibelios empiecen a rebotar en las fachadas y paredes de la Plaza España, ¿alguien le explicará al abuelo de 80 años cuál es la técnica exacta para “vivir el verano de otra manera” mientras intenta dormir con el rugido de los amplificadores? Quizá su “preferencia”, tan respetable como la rumba o las sevillanas, sea simplemente el descanso.
Informar sobre la agenda cultural es un deber municipal; asumir que todo el vecindario tiene la misma noción de “disfrute” (y de resistencia auditiva) es, cuanto menos, atrevido. Pero no se alteren. Y lo dicho: ¡Nos vemos en la Plaza… o en la habitación más interior de la casa intentando conciliar el sueño!
Valium

