A LA ATENCIÓN DE LA CONCEJALÍA DE MEDIO AMBIENTE Y SERVICIOS PÚBLICOS / ALCALDÍA

Vecino. Informacion.

A LA ATENCIÓN DE LA CONCEJALÍA DE MEDIO AMBIENTE Y SERVICIOS PÚBLICOS / ALCALDÍA

Me dirijo a este Ayuntamiento en relación con la reciente campaña de concienciación sobre la gestión de residuos caninos en la vía pública (cartelería, esquineros y material didáctico/cómic “Civismo a cuatro patas”). Como vecino de este municipio, valoro el interés de esta institución por abordar una problemática que afecta a la convivencia y al estado de nuestras calles. Sin embargo, tras analizar el enfoque y los recursos desplegados, considero necesario expresar mi discrepancia con la estrategia adoptada, por las siguientes razones:

Infantilización frente a responsabilidad individual: La campaña parece basarse en la premisa de que el incivismo es fruto de la ignorancia o la falta de información. Sin embargo, el problema real no reside en que los propietarios de mascotas desconozcan que los residuos deben recogerse, sino en la falta de responsabilidad cívica y ética de ciertos individuos. Apelar a la empatía mediante cómics y pasatiempos para niños es una estrategia estéril, pues no interpela al adulto que, de forma deliberada y consciente, decide no hacerse cargo de sus obligaciones.

Desconexión entre medidas y realidad: Mientras se distribuyen folletos educativos que sugieren medidas técnicas -como el uso de vinagre para neutralizar olores-, la realidad cotidiana nos demuestra que el individuo que ignora la norma básica de recoger excrementos tampoco dedicará tiempo a aplicar medidas paliativas. Estas acciones, más cercanas al marketing social que a la gestión pública, no logran modificar conductas que están arraigadas en un comportamiento egoísta y refractario al bien común.

Inutilidad de la didáctica: Contamos en nuestro municipio con la infraestructura necesaria: papeleras y zonas habilitadas para perros. Cuando los medios físicos existen, la persistencia del problema indica que la vía de la “educación” ha tocado techo. Continuar invirtiendo fondos públicos en cartelería, pegatinas y materiales de entretenimiento gráfico, en lugar de fomentar la vigilancia y la aplicación preventiva y, posteriormente, de la normativa punitiva, resulta una gestión ineficaz del presupuesto y del espacio público. El civismo no se construye con campañas de imagen, sino con la pedagogía del cumplimiento de las normas. Aquel individuo que no respeta el espacio común no cambiará sus hábitos por una viñeta, pero, probablemente, sí lo hará ante la certeza de que su conducta tiene consecuencias, y no, precisamente, pagando unas multas simbólicas, sino con trabajos hechos para la comunidad a la que continuamente está agrediendo. Mientras no se recupere el principio de responsabilidad individual, algo que no se consigue con estas estrategias de marketing, sino con el ejercicio firme de la autoridad municipal en defensa del patrimonio y la convivencia de todos los vecinos.

Recuerden la campaña del relojito para controlar el consumo del agua en la ducha de nuestras casas. Seguimos sin tener noticia de los resultados obtenidos por dicha operación, caso de que los hubiese. ¿Sirvió de algo? Ojalá me equivoque, pero temo que con esta campaña sucederá lo mismo.

Bochorno