A VUESTRA CONSIDERACIÓN
Vecino. Informacion.

Por descontado que discrepo de la actitud del Ilustre con respecto a la forma que tiene de celebrar el día del Ayuntamiento. Pero será mejor que guarde mi reproche para mejor ocasión. Más interesante me parece terciar sobre este hecho que nos ofrece el azar para modernizar la vida municipal, y que el ayuntamiento rechaza optando por las rutas imperiales de una tradición a la que sigue pegada como el mejillón a la roca de mar.
Viene siendo urgente y necesario repensar cómo nuestra institución pública más importante del pueblo puede celebrar sus fiestas de una manera integradora, es decir ,que represente a toda la vecindad por igual.
Creo que se necesita hacer un debate constructivo en el seno del Ayuntamiento para rediseñar el protocolo: mantener y apoyar las celebraciones culturales y populares que nos unen, pero desvinculando la agenda oficial de la corporación de los cultos religiosos.
Así, los actos institucionales ganarían en neutralidad democrática, la laicidad dejaría de ser un concepto teórico de la Constitución para convertirse en una práctica cotidiana, y la festividad se abriría sin exclusiones a absolutamente todos los vecinos, piensen lo que piensen y profesen una religión y otra, o ninguna.
Pensad que, desde este punto de vista constitucional, una corporación municipal que organiza, preside oficialmente o promueve actos de culto católico dentro de la programación institucional puede interpretarse como una vulneración del principio de neutralidad y de la separación entre Iglesia y Estado.
Considerad, también, que quienes defendéis la participación institucional en estas festividades os basáis en la tradición cultural, histórica y popular del municipio, aunque la mayoría desconozca de dónde procede dicha tradición y solamente argumentáis que es algo que se viene haciendo desde siempre. Decís, también, que estas celebraciones forman parte de la identidad colectiva y que los cargos públicos acuden en representación de una ciudadanía que, en su mayoría, participa de dichas tradiciones, apelando al principio de colaboración y a la realidad social arraigada en muchos municipios. Todo ello muy discutible.
Se me ocurre tan sólo recordar que el tribunal Constitucional y distintos tribunales de lo contencioso-administrativo han dictado sentencias sobre estos asuntos, sosteniendo 1º) las autoridades públicas, en tanto que ciudadanos, tienen libertad ideológica y religiosa, por lo que pueden asistir a cualquier ceremonia religiosa a título individual. 2º) Se cuestiona o limita la asistencia bajo cargo oficial con símbolos institucionales (como el bastón de mando o la corporación bajo mazas) a actos litúrgicos organizados como parte central del programa oficial de la entidad local, priorizando que los actos institucionales sean de carácter laico para garantizar la neutralidad que exige un Estado aconfesional. Nada más. Para que lo penséis. Si así os parece.
Búho

