UN BANDO SOBRE GASES
Vecino. Informacion.

Seguro que más de una persona habrá reparado en el bando dictado por Alcaldía el 25 de junio de 2026, y que se fijó en distintos lugares y establecimientos. En él se hacía una prohibición expresa de abandonar productos en estado sólido, líquido y gaseoso en la vía pública.
Lo de estado líquido y sólido, pase, Lo de gaseoso, sorprende. Es sabido que arrojar un gas a la atmósfera de forma libre y voluntaria como si fuera una colilla desafía la lógica cotidiana. En clases de Física y Química, nos enseñaron que los gases tienden a expandirse y mezclarse inmediatamente con el aire ambiente. ¿A qué se refería exactamente la prohibición? ¿A prohibir aerosoles, extintores, bombonas de butano? Es que aludir literalmente al estado gaseoso sin más, además de absurdo legislativo, provoca hasta incertidumbre. ¿Tan desalmados somos que vamos dejando por ahí dichos continentes que, al ser tirados en un descampado, seguro que mantienen en su interior resto de gases?
Se agradece al Ayuntamiento que no deje vacíos legales a la hora de perseguir conductas tan incívicas que arramplan con lo sólido, lo líquido y lo gaseoso consumido y tiran sus recipientes en cualquier esquina.
Pero discrepamos en su manera de afrontar esta gaseosa cuestión. La multa de 12 euros, parece una jaimitada, heredada de ordenanzas de hace varias décadas, más que un verdadero elemento disuasorio. En cambio, la coletilla que acompaña a la multa sí que acojona: hacerse cargo de los gastos de limpieza o de los costes derivados de alimentar a animales callejeros. Muy bien apuntado. Esto es otra cosa. Pudo añadir que el infractor, además de pasar tres meses limpiando las cacas de los perros que se lo hacen en cualquier esquina o portal y ahí dejan su firma en forma sólida y líquida, deberán llevarse a casa estos animalitos abandonados y alimentarlos por su cuenta. Escocería mucho más que esos doce simbólicos euros.
La dureza normativa y meramente punitiva, como la clásica multa en euros, debería ser sustituida por trabajos públicos en beneficio de la comunidad. Se ha comprobado que tienen un efecto disuasorio mucho mayor en la conducta, sobre todo en la de aquellos que se pasan la comunidad por el arco de sus ventosidades que, también, son gases… pero que, con toda seguridad, no entraban en la consideración del bando.
Boyle Mariotte

