LO QUE FALTABA DICHO SIN FALTAR
Vecino. Informacion.

Hace días colocaron un cartel, y ahora el Muy Ilustre lo ha difundido por sus redes habituales, anunciando un servicio de ludoteca. A un servidor le llamó la atención y se detuvo a leerlo. Lo que primero fue curiosidad fue derivando en sorpresa, perplejidad y otras sensaciones hasta acabar en indignación. Porque, vean, dicha ludoteca se oferta para que el 15 de septiembre, día del cohete de fiestas, los padres y madres que lo deseen puedan empaquetar a sus pequeños vástagos y dedicarse tranquilamente a lo que deseen hacer, sin el estorbo que al parecer el Ayuntamiento considera que son los hijos e hijas. Y, pásmate, esto se hace para “favorecer la conciliación familiar” (sic). ¡Y yo que creía que la conciliación suponía favorecer la posibilidad de estar EN familia! ¿No crees que abundante tiempo de separación familiar se llevan las ocupaciones que tenemos los adultos durante todo el año para que ahora que niños, padres y madres coinciden de fiesta se les anime a dejar a los hijos en otras manos? Quiero animarte, padre o madre de niñ@ pequeñ@, a no recurrir a ese invento. Disfruta las fiestas acompañando a tu criatura en la charanga, con los gigantes, compartiendo una croqueta, etc. Porque, ya sabes, luego crecen, no quieren saber nada de ir contigo, pero tú vuelves a tener tiempo para ti. Es cuestión de no saltarte etapas. ¿Y, a todo esto, cómo se le ha ocurrido esta idea tan peregrina al Ayuntamiento? ¿Qué será lo siguiente? Simplicissimus
LO QUE FALTABA DICHO CON CACHONDEO Ay, amigos, ¡qué gran triunfo de la modernidad y del diseño social municipal! Resulta que llega el día grande de las fiestas (el glorioso 15 de septiembre) y, en lugar de sufrir la molesta y arcaica costumbre de que padres e hijos compartan el jolgorio, las charangas o los cabezudos, el Muy Ilustre Ayuntamiento ha tenido una revelación cósmica: la “conciliación familiar” consiste, básicamente, en deshacerse de la familia. Porque claro, ¿para qué vas a perder el tiempo enseñando a tus retoños -desde los tiernos 4 años hasta los ya resabiados 12-, lo que es una fiesta patronal de verdad, si puedes pagar 25 euracos para encasquetarlos en un colegio durante ocho horitas maratonianas (de 13:00 a 21:00)? ¡Ocho horas! Se supone con siesta. Revisando el programa oficial, no falta de nada en este generoso “aparcaniños” de alta intensidad: • De 4 a 9 años con pulserita localizadora: Bien atados y controlados dentro del recinto, no vaya a ser que se escabullan a montarla en la plaza. • Los “mayores” de 10 a 12 años con pase libre: ¡Libertad condicional! Con autorización firmada, pueden entrar y salir a su antojo, demostrando que a esa edad ya están más que entrenados para sobrevivir al caos festivo por su cuenta. • Supervivencia logística: Eso sí, el Ayuntamiento promueve mucho la “conciliación”, pero que conste que el almuerzo, la merienda y la cena los pones tú de casa. ¡No se vayan a gastar el presupuesto municipal en alimentar a las criaturas! • El colofón espiritual: ¿Qué hay más rock and roll que rematar una jornada de cañones de espuma, fútbol burbuja y “discomóvil infantil” con un karaoke a las nueve de la noche, justo a la hora a la que un buen fiestero empieza a calentar motores? Nos venden la moto con la palabrita de moda: conciliación. ¡Qué concepto tan fascinante! Resulta que pasar los únicos días del año en los que hay tiempo libre juntos se considera un “estorbo”. La idea es clara: tú vete a tomarte los vinitos y lo que se tercie con los amigos libre de cargas, y que la guardería municipal se encargue de criar, entretener y gestionar el día grande a tus hijos. Total, los críos crecen volando, ¿para qué vas a aguantar compartiendo con ellos una croqueta en la calle si puedes meterlos en un rincón tranquilo a las ocho de la tarde porque ya no pueden con las pestañas? En fin, una melonada con denominación de origen municipal que roza el esperpento. Menos mal que siempre nos quedará la sensatez de mandar este tipo de inventos “bienintencionados” a paseo y disfrutar de las fiestas con la tropa a cuestas. Simplicissimus bis

