A VUELTAS CON EL CIVISMO

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A VUELTAS CON EL CIVISMO

En este blog es una constante apelación al sentido cívico de las personas. El Ayuntamiento, con su habitual voluntad quiere imponernos por vía punitiva su sentido particular de civismo, para ello contrata empresas externas a organizar campañas publicitarias, como por ejemplo, la lucha contra el pipi de los perros, aunque rara vez haya llamado la atención a quienes, en ocasiones, pasean encima de sus caballos, y de repente, ¡zas!, chaza que te crió y ahí se queda majestuosa en medio de la calle hasta que se la lleva el cierzo.

Estaría bien que algún día el Ayuntamiento se mirara hacia sí mismo y se aplicara lo que significa la palabra civismo. No creo que en este sentido sea necesario lo que la RAE dice de civismo, máximo porque son varias las acepciones que contempla. Peo hay sí merece la pena rescatar algunas normas que, como institución del Estado debe, además de cumplir como cuidar el entorno, cuidar con esmero los espacios compartidos y, por supuesto, los espacios personales.

Y aquí es donde quiero introducir mi reflexión. He perdido la cuenta de cuánto tiempo llevo pasando por la fachada de la oficina de correos, es decir, el día que me tropecé con una muestra inmensa, no de los restos de un perro o perrazo, sino de un animal semoviente de dos patas, cuyos efluvios anulaban los cinco sentidos. Una vomitada putrefacta a la vista de todo el mundo que en su recién estrenado aterrizaje frente a correos, el primer día olía a columna vertebral de una hiena putrefacta. Y ya no digamos la imagen estética que ofrecía para todo el personal que iba a Correos.

A lo que voy, Lucas. Ha pasado un mes, expuesta semejante ensalada putrefacta, lo que significa que nadie, ni Correos, ni el Ayuntamiento, menos aún el agitado Vomitador, ha tenido el gesto cívico de retirar semejante explanada de restos de una bacanal mal digerida y expuesta a la consideración del respetable. Ni siquiera tuvo el gesto inteligente de llamar al Ayuntamiento para decirles: “Señores, les comunico que les he dejado en frente de Correos un paquete que merece la pena que vengan a recogerlo. Yo lo haría en su lugar, pero mi estado actual, no me lo permite. Gracias”. No sé, pero entiendo que el civismo empieza en estos pequeños detalles.

José Etxai Larena