CUANDO NO SE INFORMA, RUMOR AL CANTO
Vecino. Informacion.

Es un hecho ya recurrente en la política local: la autoridad municipal se rasga las vestiduras ante las críticas vecinales, tacha las afirmaciones de la oposición de injurias y acusa a la sociedad de hablar sin pruebas. Se exige rigor, ecuanimidad y un argumentario irreprochable desde el atril. Sin embargo, da la casualidad de que este Ayuntamiento brilla por una opacidad tan férrea que convierte el derecho a la información en una auténtica quimera.
Conviene recordarlo sin estridencias, pero con firmeza: la opacidad institucional es el caldo de cultivo perfecto para el rumor. Cuando una administración oculta la gestión, niega expedientes y gobierna bajo llave, el “yo he oído” y el “me han dicho” no nacen de la malicia de los vecinos, sino del vacío informativo al que se les somete. ¿Qué otra cosa puede esperar un ayuntamiento que esconde hasta los detalles más elementales?
La prueba más evidente de esta deriva no es una apreciación subjetiva, sino judicial. Ahí está la reciente resolución del Tribunal Administrativo de Navarra (TAN), que, tras un recurso de la oposición, ha tenido que obligar por la fuerza a este equipo de gobierno a compartir información básica. Un varapalo institucional que demuestra lo que muchos vecinos sufren a diario: una negativa sistemática a informar que roza el absurdo y vulnera los derechos más básicos de representación y control democrático.
Exigir rigor y pruebas a la ciudadanía mientras se practica el secreto en el despacho es una contradicción insostenible. No se puede secuestrar la verdad y, al mismo tiempo, escandalizarse porque el pueblo intente adivinar lo que ocurre. La responsabilidad de un clima de desconfianza nunca es de quien pregunta, sino de quien se niega a responder.
El remedio para acabar con los corrillos y los malentendidos no son las reprimendas institucionales ni las acusaciones de infamia. El remedio es tan sencillo como revolucionario para algunos: luz, taquígrafos y cumplimiento estricto de la ley. Antes de dar lecciones de rigor a la sociedad, harían bien en empezar por gobernar con paredes de cristal.
Topacio

