Por la convivencia y el respeto
Vecino. Informacion.

Hemos conocido un hecho bochornoso. La concejala Delia Linzoain ha contado que en la noche del sábado pasado, ella y su pareja, junto a una terraza de un bar “un joven nos escupió al suelo prácticamente a nuestros pies”. Se puede dejar pasar el hecho como mera anécdota, un hecho menor, una inconsciencia juvenil, un impulso debido a unas copas de más. Pero me temo que caer en esas explicaciones sería una irresponsabilidad.
Consideramos que el hecho es más que suficiente para detenerse en él y reflexionar sobre las bases en que parece sostenerse nuestra convivencia, y que nunca deberíamos dar por sentadas. La verdad es que se parecen a las losetas de la plaza, agrietadas, resquebradas y desdibujadas. Mal síntoma. El episodio al que nos hemos referido protagonizado por la concejala y su pareja en una terraza, aunque se intente despachar como un incidente menor o un malentendido, la realidad es que no podemos permitirnos mirar hacia otro lado. Es un hecho grave y trasciende la esfera de lo personal.
Es bastante probable que haya un fondo político en ese gesto guarro, feo, incívico, y maleducado, pero, sobre todo, hay una falta de ética, de falta de respeto elemental a la persona, sea esta quien sea. Pocas personas habrá que estando en la misma situación se hubieran mantenido frías, ecuánimes y sin responder a semejante agresión.
La concejala Delia Linzoain tiene razón cuando dice que “podemos pensar de manera radicalmente opuesta, defender modelos de gestión municipal contrapuestos y debatir con la máxima dureza en el plano político, pero la línea roja de la dignidad humana jamás debe cruzarse”. Y participamos de la conclusión que obtiene del hecho: “cuando los gestos de hostilidad, la intimidación y el desprecio se toleran, se silencian o se banalizan, se abre una puerta muy peligrosa. Se legitima un clima de confrontación en la calle que corroe la base misma de nuestra convivencia”.
Por todo ello, consideramos que el ayuntamiento de Villafranca en pleno, o el equipo de gobierno que lo dirige, debe salir al paso y condenar públicamente el hecho sin paliativos. Y no como un hecho político, que bien puede considerarse como tal, sino como una afirmación de la ética cívica en que debe discurrir la convivencia en el pueblo. Personas que van escupiendo por la calle a quienes no piensan como ellas no tienen lugar en Villafranca. A veces, se empieza por gestos de esta índole y se termina como ya todos lo podemos suponer.
Guardar silencio nos hace cómplices de estos sinvergüenzas y no denunciarlos es el camino más seguro para normalizar conductas que, si no llevan en sí gotas de odio y desprecio nazi, sí lo son de una actitud digna de condena y de repulsa por parte de todos. El Ayuntamiento debe condenar dicho HECHO, YA. Lo lamentaríamos que no lo hiciera.
villafranca de tertulia.es

