EL SALUDA MUNICIPAL. ENTRE LA CONCORDIA Y EL VICTIMISMO

Vecino. Informacion.

EL SALUDA MUNICIPAL. ENTRE LA CONCORDIA Y EL VICTIMISMO

Hay escritos institucionales que nacen para unir a un pueblo en torno a sus fiestas patronales, y luego está el último Saluda de nuestra alcaldesa, que parece más bien un ejercicio de autoayuda política y un ajuste de cuentas envuelto en celofán de merengue institucional.

De entrada, el texto nos regala una maravillosa pirueta dialéctica: se pone patas arriba a quienes se atreven a criticar la gestión municipal, acusándoles poco menos que de tramar difamaciones, bulos e injurias tabernarias a través de las redes sociales. Uno lee esa catarata de reproches sobre la crispación y piensa que la regidora está a un paso de personarse en los tribunales con un buen equipo de penalistas para defender su honor. Pero no. Tras colocarse la medalla de la elegancia, la inteligencia y la paciencia infinita frente al populacho desinformado, llega el gran giro de guion: resulta que todo eso da igual, porque “Villafranca está por encima de nuestras diferencias”. ¡Hombre faltaría más! Cuando el altavoz oficial ya ha soltado el mitin victimista, se invoca la paz comunitaria para que nadie pueda replicar. Así cualquiera.

El resto del escrito discurre por esos senderos tan conocidos de autobombo sutil. Se nos dibuja una gestión modélica, impecable y sufrida, donde la alcaldesa parece cargar sobre sus hombros el peso de la civilización occidental, solo ensombrecida por la incomprensión de unos vecinos malajes que no saben valorar lo bien que se hace todo. ¡Son tan ingratos!

Lástima que tanta ofensa insoportable, tanto bulo intolerable y tanto agravio injurioso acaben diluyéndose en un párrafo de agradecimientos de brocha gorda y unos cuantos “¡Vivas!” a Santa Eufemia.

Entiende uno, aunque sea de mecha corta, que si aludidas acusaciones fueran tan graves y tan ciertas, como se pinta en el salutífero texto, lo coherente no sería recurrir al sermón paternalista desde el atril municipal, sino visitar, no al juez, que esto es el abecé de la política entre partes. Siempre ha sido mejor, escribir una canto a la concordia con la mano derecha, mientras que por la banda izquierda se ha lanzado el dardo venenoso, se victimiza una misma y se deja el ventilador encendido para que el pueblo llano celebre las fiestas… eso sí, debidamente aleccionado sobre lo educados que deberíamos ser todos con Su Excelencia Municipal.

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