GRADAS PORTÁTILES

Vecino. Informacion.

GRADAS PORTÁTILES

Ya sabemos que por pensar bien o mal las cosas vayan a ser distintas. Alguien decía que en función de la calidad de nuestras ideas y pensamientos dependía que fuéramos felices, tristes o tontolabas, que uno ya no sabe con qué quedarse cuando le da vueltas al caletre. Pero, no sé vosotros, pero yo he llegado a la conclusión, que, al final, si no te mueves y haces lo que piensas, las ideas valen una mierda. Sobre todo, si son ideas buenas, claro.

No tiene, pues, ningún sentido que yo piense mal de la alcaldesa diciendo que aprovecha este tiempo de elecciones, más convulsas que un flan en ebullición, para sacarse de la chistera de su fácil inclinación a destinar parte del presupuesto de los contribuyentes en obras que tengan un efecto electoral o colateral o bilateral o, lo que sea.

Y eso es lo que he pensado cuando al enterarme que la regidora mayor del municipio ha decidido, no sabemos si motu proprio o por inspiración de la virgen del Carmen, instalar gradas portátiles en el campo de El Palomar.

Quizás lo haga como compensación al por no haber llegado a tiempo a cumplir su promesa de seguir con la segunda fase de la remodelación de dicho campo. Si mi memoria no me falla creo recordar que se iban a construir nuevos vestuarios y gradas nuevas, o lo que se entienda por gradas y por nuevas, que yo ya voy perdiendo el conocimiento de lo que se dice arriba y lo que se hace abajo.

Y no quiero pensar mal, porque, como ya he dicho pensar bien o mal no conduce a nada si no haces, pero es posible que, si la alcaldesa no ha llegado a tiempo para construir esas gradas y vestuarios futboleros, quizás, -aquí se necesitaría información de primera mano infomática del Municipio-, se debe a que ese Gimnasio avaro se ha lleva toda la pasta y que, al final, veremos qué facturón nos supone a los contribuyentes, y que pagaremos tú y tú y tú, incluidas aquellas personas que nunca piaremos dicho espacio lúdico, festivo y deportivo y fantástico y maravilloso.

En fin, una solución cortoplacista más que sigue a rajatabla el refrán del “pan para hoy, hambre para mañana”. Consumamos hoy lo que se necesitará para sobrevivir mañana. Planteamiento económico ultraliberal que, a la larga, ignora los problemas reales de Villafranca en el presente y que, más tarde o más temprano, producirá una crisis en la arcas municipales -si es que ya no anda lamiendo un déficit-, y lo pagaremos todos. Tiempo al tiempo.

Cobalto