¿Masoquismo político?
Vecino. Informacion.

Yo me hago la pregunta sobre a quién votar, y siempre me viene a la mente el rebaño de ovejas con su pastor, o el cura con su teocracia, y su perro. Si tres cuartas partes de la población creen en Dios y aceptan sus milagros y buscan en él consuelo… está claro que pueden votar en contra de sus propios intereses materiales, afectivos y sexuales. El que sigue los mandamientos a rajatabla es un ingenuo que, a la hora de votar, puede tranquilamente pegarse un tiro en el pie y no rechistar; lo mismo que hace cuando hay desgracias naturales y sale en procesión. En el peor de los casos, explicará su desgracia como un castigo divino: “algo habrá hecho mal”.
La derecha, por su parte, exige esfuerzos acompañados de un “que Dios te lo pague”. En esas mismas líneas paralelas de religión católica (los protestantes son más materialistas y sociales) y política española (heredera del nacionalcatolicismo de Franco) se encuentran las denominadas Obras de Misericordia, que ni Dios tiene en consideración en el día a día. Nadie se confiesa por no dar de comer al hambriento, posada al peregrino -o al inmigrante-, o por no consolar al triste.
Si lo importante para ellos son los Mandamientos, ¿cómo va a votar la gente pensando en que las Obras de Misericordia son las que los partidos políticos tienen que defender e implantar?
El que vota delega responsabilidades; prefiere votar a un dios o al más rico, con la esperanza de que caiga alguna migaja o la pedrea de la lotería.
Y si las cosas salen mal, se soluciona con una confesión. Al día siguiente, a pecar igual: a votar al mismo que te jodió los cuatro años anteriores. ¿Se podría llamar a este ejercicio una sesión de masoquismo? Tú mismo.
Cierzo

