
¡A VER SI ESPABILAMOS, ILUSTRE!
Vecino. Informacion.
Parece que pasear entre el Bar Gorría y la pasarela de la calle Miguel de Cervantes se ha convertido en una prueba de obstáculos digna de Gran Prix. Entre árboles que crecen a sus anchas y matojos y restos fósiles de podas pasadas, la acera se nos queda corta. En ocasiones, de verdad, cuesta sortear los obstáculos. Se agradece, en primera instancia, pues así hacemos ejercicios de psicomotricidad finísima y que para nuestras articulaciones de sesentones hasta nos viene bien, pero me da que algún día, ¡zas!, torcedura de tobillo o un esguince de mil pares y el ayuntamiento a apechugar su responsabilidad civil y penal.









